África, un viaje de cuento.

Si has llegado de una u otra manera hasta aquí, hasta este texto, es que seguramente te apasionan las bicicletas y los viajes. Cuando viajamos, ese viaje lo disfrutamos hasta tres veces, una mientras preparamos el viaje, visitamos esos mapas con nombres indescifrables, ciudades que no conocemos, lugares a los que siempre quisimos ir, o simplemente la casualidad nos lo ha puesto delante de nuestras narices… y poco a poco vamos construyendo un recorrido mental leyendo guías, mirando dichos mapas o visitando páginas de viajes hasta que al final nuestro deseo se convierte en algo tangible.

La segunda sería mientras realizamos ese viaje. Lo realizamos en avión, en coche, en bicicleta, andando… puede ser un Camino de Santiago o una ruta por nuestras antípodas, da igual. El caso es empaparte y dejar que ese viaje, esa experiencia se introduzca por todos los poros de tu piel, dejar el móvil, la Tablet, el reloj y la vergüenza a un lado e intentar ser tu mismo por unos días y disfrutar de ese merecido descanso que te has ganado a lo largo de todo el periplo laboral que has tenido que soportar los últimos once meses.

Y la tercera es cuando vuelves, cuando regresas a casa, con la mochila vacía de dinero y llena de experiencias y de deseos de volver a partir en breve. Compartir las fotos (si no lo hiciste ya) en las numerosas redes sociales de las que eres miembro activo, hablar con tus compañeros de trabajo, familiares y amigos sobre esas vacaciones o ese viaje y a veces, cuando tienes un momento de calma, recordar con alegría y nostalgia esos momentos vividos no hace tanto, para que quizás algunos años después por casualidad volver a abrir esa carpeta donde están esa mezcla de olores, sueños y bits y de nuevo disfrutar de esos momentos vivido al contemplarlas una vez más.

Todos, absolutamente todos viajamos por una u otra causa, por uno u otro motivo. Los hay que viajan en verano con la familia, los suegros y los flotadores de patitos a un pequeño apartamento de la playa, una playa atiborrada de personas en los que no cabe un alfiler y que plantar una sombrilla viene a ser más difícil que la imagen de Joe Rosenthal tomada en 1945 (Aquella en que unos soldados norteamericanos plantaban su bandera en la isla de Iwo Jima)

Otros viajan a ver monumentos, a ver piedras con historia a grandes ciudades europeas o mundiales como Florencia, Roma, Berlín, Atenas o Estambul. Ciudades hermosas y con mucha historia pero también con muchas colas para poder acceder al interior de dichos monumentos, colas para acceder al Duomo, a la Torre de Pisa o subir a la torre Eifell.

Otros tantos y cada vez más, aprovechan el verano, las vacaciones de navidad o de semana santa para hacer turismo rural, lejos del mundanal ruido y en pequeñas localidades o granjas apartadas de nuestro caótico y estresante modo de vida pagan un exorbitado precio para poder estar en contacto con la madre Tierra, con la posibilidad de ordeñar vacas, cabras, recoger huevos del gallinero o plantar patatas entre otros menesteres.

Podría seguir enumerando situaciones en las que viajamos, tantas como personas con posibilidades de viajar que somos en este maravilloso lugar llamado mundo, ya que cada uno vive los viajes y las vacaciones como puede o como quiere y así hasta el infinito.

Salva, es uno de estas personas que habitan nuestro planeta y él, como tantos otros empezó a realizar viajes durante sus vacaciones a bordo de una bicicleta. Año tras año, al terminar sus vacaciones miraba el billete de regreso con rabia y pensaba…

¿Por qué regresar justo cuando estoy empezando a sentir que viajo, que mi vida podría ser diferente?

Quizás muchos de vosotros, de vosotras habréis pensado lo mismo que él, de una u otra manera. Cada cual a su manera y a su modo. Yo al menos me lo planteo muchas veces.

La verdad y según nos cuenta en su libro, a Salva eso de la suma de cinco días laborable y dos de fiesta. Diez meses de trabajo y dos de libertad no le satisfacía demasiado, así que poco a poco se fue planteando irse a pedalear por el mundo y un 24 de Enero de 2006 partió desde Granada rumbo a Marruecos para empezar su personal vuelta al mundo a bordo de su bicicleta.

Y fruto de su viaje por África surgió el libro “África, un viaje de cuento” y en él narra los 42.000 kilómetros que pedaleó por el continente negro desde su partida en Granada hasta su llegada a El Cairo, dos años y pico después.

Lo que le hace diferente a otros libros de cicloturismo alrededor del mundo y lo que me gusta de estas páginas es que Salva plasma con una extrema sinceridad y claridad sus experiencias a bordo de su bicicleta, los paisajes, la fauna, la dureza de sus caminos y la vida de las gentes que lo habitan, lugares en los que la sal es un lujo, el choque cultural en cada país, las ceremonias que presencia, las escarificaciones faciales y corporales como elemento de belleza de algunas tribus africanas, los ritos de circuncisión en niños, los mercados de los pueblos y ciudades así como los encuentros con los lugareños así como su tremenda hospitalidad y un sinfín de aventuras más que harán que Salva poco a poco y mientras le va tomando el pulso a África y va sintiendo su corazón poco a poco cambia su manera de pensar como persona hasta el punto que no se reconozca al principio del libro.

Salva desde entonces sigue dando la vuelta al mundo en bicicleta, no obstante ya hay fecha de caducidad a su viaje, tiene previsto cruzar los Pirineos y regresar a su tierra natal en Agosto de este año, lo que será sin duda una gran manera de cerrar el círculo.

Podéis seguir los últimos coletazos de esta aventura y maravillaros con sus numerosas historias en su blog personal.

http://unviajedecuento.weebly.com

Así que ya sabéis, si cuando vais a regresar de un viaje o unas vacaciones, miráis con rabia el billete de regreso y no os salen las cuentas de los días trabajados y los días de fiesta… siempre hay otras opciones. ¿ A quien no le apetece despertar en una playa solitaria y paradisiaca en Sumatra, tener todo el tiempo por delante, poco equipaje y mucha motivación?

Si de una u otra manera has llegado hasta aquí, seguro que a ti también.

Un viaje

 

 

África, un viaje de cuento (La vuelta al mundo en bicicleta)

Salva Rodríguez.

Editorial: Autoedición 

Fecha de la edición: 2014

Lugar de la edición: .España

Número de la edición: 2ª

Encuadernación: Rústica con solapa

Dimensiones: 16.5 cm x 23 cm

Nº Pág.: 160

Idiomas:Castellano

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