De vez en cuando la vida…

Siete y pico de la tarde, ando con la SWAP FORCE de los Skylanders repartiendo a diestro y a siniestro cuando se ilumina la pantalla del móvil, lo miro de reojo y veo que es Jordi que me envía un wasap.
– ¿Hacemos algo mañana? Me apetece acabar el año haciendo algo de montaña.
Menuda novedad pienso para mí.
– ¡Ya! ¡A mí también! ¿Qué propones?
– No sé… ¿Te hace un Piri? ¿Un pre-piri? ¿Montserrat? ¿Mont-rebei? ¿Garrotxa? ¿Algo de raquetas? ¿Alguna vía equipada?
– Por mi no hay problema, lo que apetezca, pero recuerda que si hacíamos algo le comenté a Silvia que se apuntara.
– Por supuesto, pregúntale a ella.
– Ok, ahora te digo.
– Silvia, ¿Te apetece mañana hacer algo de montaña para acabar el año?
– Por supuesto ¿Qué propones?
Ya no sé si me voy mañana a hacer raquetas a Montserrat con los Skylanders, si llevarme el mando de la WII a Mont-rebei o irme con Jordi y Silvia a zurrarme por las tierras mágicas con los crampones puestos, así que le pongo la pausa a la consola y me dedico a hacer una sola cosa (cuestión de sexo dicen por ahí)
Así que finalmente a la mañana siguiente y con la ruta decidida nos vamos en dirección Collbatò para realizar una vía algo aérea y muy fácil por Montserrat, hemos quedado a eso de las nueve en una cafetería para hacer un café. Justo cuando entramos se presenta ella, aunque solo nos conocíamos a través de alguna red social y no nos habíamos visto en persona en seguida parecemos viejos amigos y las risas y las anécdotas se van sucediendo en el café y más tarde de camino a la ruta.
Iniciamos el camino muy cerca de Can Jorba, una masía que data del Siglo XV. Esta casa perteneció durante muchos años al monasterio de Montserrat y fue aquí donde el Abad Blanch hizo esconder la Moreneta después de la exclaustración de 1835. Nosotros continuamos por la pista hasta llegar a unas marcas amarillas donde arranca un sendero que va por el Torrente de la Coma del Pastor, aquí se empiezan a suceder unas pequeñas trepadas paralelos al torrente que rápidamente nos hacen pillar altura, vemos como Silvia a pesar de que ha mostrado un poco de reticencia por no estar a acostumbrada a este tipo de vías, se suelta y empieza a disfrutar tanto de la altura como de las trepadas, sensación que me corrobora Jordi al verla sonreír mientras ascendemos.

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Primeras trepadas

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La montaña es impresionante

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Los caminos son muy interesantes y entretenidos

Al llegar a Coll de Mosset aprovechamos para hacer un receso en el camino y sacarnos algo de ropa, aunque hace algo de frío la subida es dura y nos hace acalorarnos más de la cuenta. Avistamos desde este collado El faraó, La agulla de la tempestad o els dos caps, momento que aprovechamos para sacar unas fotos. A lo lejos vemos unos escaladores montando una reunión en una de las muchas vías que tiene esta montaña, nosotros seguimos subiendo paralelos a la canal roja y ascendemos por una estrecha canal muy empinada hasta pasar por detrás de la Roca Plana dels Llamps, hacemos una pequeña destrepada y en nada nos plantamos en la Cima de Montgròs, el punto culminante de nuestra ruta.

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Coll de Mosset

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Pequeño destrepe

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Cim del Montgròs

Tras felicitarnos por llegar arriba, pasamos a hacer algunas fotos y bajamos un poco para resguardarnos del viento que hace en la cima, poco conseguimos pero tras unas rocas estamos algo mejor, sacamos las viandas y nos dedicamos a ponernos morados de embutido y queso…el momento mágico de la mañana es cuando Silvia saca de su mochila unos donuts ante regocijo nuestro, y es que nunca decimos que no a algo dulce tanto Jordi como yo. Seguimos con las risas y la buena conversaciones hasta que decidimos empezar a bajar.
Los parajes que se van sucediendo por esta zona son magníficos y algo aéreos aunque Silvia va saltando de roca en roca como las cabras montesas que hemos visto hace ya un buen rato, bajamos por una brecha en la roca, pillamos una canal y vamos serpenteando hasta llegar al fondo de la Canal del Migdia, donde pillamos un desvío y por un sendero bastante pateado y bien señalado vamos perdiendo altura hasta llegar al camí dels francesos, para poco después llegar a nuestro punto de partida, allí comentamos que no es una ruta de muchos kilómetros pero si muy lenta y entretenida.

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Jordi nos reservaba algunas sorpresas para el final de la ruta

Después de las despedidas con Silvia trazando con ella futuros planes de montaña y más tarde con Jordi, llego a casa, me pego una ducha y me voy directo a cenar y a comer las uvas de fin de año. Allí me comentan que hay que formular un deseo mientras comes las uvas para que se cumpla y tener mucha suerte durante los próximos doce meses.
Tras las doce campanadas y los pertinentes abrazos, besos y felicitaciones de año nuevo, siento un escalofrío y algo de nostalgia, salgo al jardín y a lo lejos diviso unas montañas, miro hacia arriba y hacia abajo y me doy cuenta de que tengo todo lo que deseo… el cielo sobre mi cabeza, la tierra a mis pies y muchos retos por realizar. ¿Vamos a por ellos?

Track de la ruta aquí

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