Una de ferratas en Guara

Huesca es una tierra excepcional, de eso no hay ninguna duda. Espacios como el Parque Nacional de Ordesa, el Monte Perdido, Valle de Tena, Ribagorza, Jacetania, Valles Occidentales y un sinfín de picos como Aneto, Posets, Perdido, Maladeta y un largo, larguísimo etc hacen la delicia de todos los que amamos la montaña y el deporte al aire libre como el senderismo, el montañismo, alpinismo, bicicleta de montaña, la escalada, ferratas o el barranquismo. Precisamente de estos últimos saben y mucho en la zona del Parque Nacional y de La Sierra de Guara, esta sierra se expande entre los ríos Guatizalema y Alcanadre y cuya máxima altura es la del Tozal de Guara de 2.077 metros, el cual tengo pendiente y espero poder hacerlo en los próximos meses.

Justo en la zona de Guara y preludio del Barranco que vamos a realizar mañana hemos aprovechado para realizar algunas ferratas por esta parte de la sierra.

Hemos empezado por el espolón de la Virgen, que se encuentra en la localidad de Rodellar y para los amantes de los datos os cuento que es una k2 y lo único que tiene un poco de dificultad es que es algo aérea y expuesta por lo que trabaja la parte psicológica bastante, pero poco más.

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Aproximación por el Mascún

La aproximación la hemos hecho desde el mismo Rodellar, allí hay unos paneles que nos indican como bajar al río Mascún y hasta allí que hemos ido, nos hemos descalzado para cruzarlo en primera instancia aunque debido a las veces que lo acabas cruzando ya que vas de orilla a orilla constantemente hemos desistido y hemos acabado metiéndonos de lleno en cada vadeo. Por todas las paredes hemos visto a personas escalando, mayores y niños por lo que nos hemos parado varias veces a contemplarlos así que los cuarenta minutos de aproximación que marca la guía se ha convertido en una hora larga. Hemos aprovechado el último vadeo para refrescarnos un poco y en un cruce de caminos se accede por un camino bastante cerrado por los matorrales al pie de la vía.

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Primeros tramos

Nos hemos equipado y yo he tirado el primero,  no por nada en especial sino por que la altura me tensa en exceso así que prefiero ir “rapidito”. Yolanda y Jordi se lo han tomado con más calma. La ferrata empieza tirando hacía arriba sin piedad, por lo que rápidamente coges altura aunque sin demasiado esfuerzo debido a que la equipación es perfecta, lo mismo que el terreno. Después de estos quince minutos de subida la vía transcurre por unas cadenas y va tirando hacía la izquierda, a la parte que más miedo me ha dado desde abajo.

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Los dos cracks en acción

Al escorarse hacía la izquierda y dejar en el espolón propiamente dicho, el “patio” que hay es alucinante o acojonante, según se mire… Me ha tranquilizado ver a Jordi y a Yolanda charlando tranquilamente y haciendo fotos, ¡estos dos son unos cracks! Así que me he agarrado fuerte, he mirado el disipador de reojo, me he apretado bien los guantes y hacía arriba. Cual ha sido mi sorpresa que al llegar a la mitad me he relajado y he podido disfrutar de las vistas enormemente, es impresionante la sensación de altura pero también la de belleza que se ve desde aquí, vale la pena hacer esta ferrata aunque solo sea por este momento.

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El espolón de marras

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Metido en faena

 

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Saliendo ya del espolón

Poco después de este tramo la cosa se tranquiliza y hay un pequeño espacio llano donde descansar y relajarse, cosa que hemos hecho los tres. Después han tirado ellos delante y hemos hecho la última parte de la ferrata, bastante fácil hasta llegar a la Ermita de La Virgen del Castillo, allí  ha dado la casualidad de que había una señora realizando tareas de limpieza así que nos ha dejado entrar a verla, después de esto, hidratarnos, comer algo y comentar la subida, nos hemos bajado a Rodellar  por un sendero que baja directo a Rodellar. El tiempo total empleado ha sido de dos horas y media.

Tras desequiparnos, Jordi ha comentado de hacer la mini ferrata de el Puente, a escasa distancia de Rodellar, así que poco después de la propuesta ya estábamos de nuevo equipándonos para realizarla.

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Aproximación a la ferrata del Puente

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En plena vía del Puente

Esta ferrata no tiene mayor historia, dura unos diez minutos, es quizás la más fácil y corta que he realizado y como aliciente tiene la vista del Puente de Pedruel así como del río, así que en veinte minutos estábamos de nuevo en el coche en dirección a Bierge, a realizar la de Peñas Juntas.

Hay una pista asfaltada que se convierte en pista de tierra que te deja casi a pie de ferrata pero nosotros hemos preferido salir caminando desde la localidad de Bierge para así estirar un poco las piernas a pesar del calor que hacía. En poco más de media hora hemos llegado al río, momento que hemos aprovechado para meternos un buen baño y disfrutar del aire que hacía en esos momentos en este pequeño rincón de la Sierra de Guara, bañado por el río Isuala.

Después de este rato para la memoria y de comprobar el material, nos hemos equipado para cruzar el primer puente de seis metros y encarar la parte que en teoría es la más difícil de toda la ferrata, tiene un poco de desplome y te escupe la propia montaña hacía la derecha, pero en absoluto es complicado y como vienes fresco se puede hacer sin ningún tipo de problema ni dificultad. Pequeño destrepe y de nuevo dos tibetanos, el primero de unos 25 metros un poco destensado aunque tampoco debe representar un mayor problema para nadie, salvo la sensación de oscilación propia del puente. Otro tibetano y ya te deja en la pared de la ferrata en si. Una parte muy bonita y nada dura para poco a poco ir remontando y llegar hasta la parte final de esta ferrata con la sensación de querer más.

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Después del primer puente viene la parte más angosta de la ferrata

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Destrepe y segunto puente, esta vez de 25 metros

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Tibetanos enlazados

Una vez acabamos este tramo, regresamos por un sendero hasta pillar de nuevo la pista y regresar de nuevo a Bierge, y de aquí a alquezar, donde mañana nos espera el Barranco de Formiga.

Lo dicho, ninguna de estas tres ferratas representa una complicación extrema, salvo la sensación de altura en el espolón de la Virgen y algún que otro desplome en el que hay que apretar los dientes. Pero ni se os ocurra afrontarlo sin experiencia, sin compañía y sin el material de seguridad adecuado.

Paz y bien.

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2 Respuestas a “Una de ferratas en Guara

  1. Pingback: Sierra de Guara. Donde empiezan las aventuras. | Cultura Senderista·

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