Sierra de Guara, tres cicloturistas en territorio comanche (Día 1)

Atardecía ya en la Sierra, llevábamos todo el día sobre la bici y las piernas me quemaban del esfuerzo de la subida al último collado. Descendíamos a toda prisa hacía el pueblo que habíamos localizado en el mapa, ni tan siquiera el cortavientos me protegía del intenso frío. Pensaba en la ducha y en la cena reparadora que me esperaba a un centenar de metros de distancia.

En la entrada del pueblo paramos en una fuente a beber y a rellenar nuestros bidones.

Ricardo preguntó:

-¿A cuanto queda el siguiente pueblo?

Miré el mapa y dije… a 11 kilómetros.

-¿Vamos?

Los tres nos miramos, sonreímos y volvimos a montar sobre nuestras bicis; en unos minutos tuvimos el viento a nuestras espaldas y todo el camino por delante.

Bien podría ser este el espíritu cicloturista, ¿no? Todos lo que habéis montado con alforjas seguro que es algo que ya habéis vivido, los que no montáis alforjas, de uno u otro modo también.

El caso es que llevábamos tiempo posponiendo esta ruta por la climatología, ha sido un invierno de mucha nieve, frío y después lluvia, cosa que como veréis más adelante hemos notado sobremanera, aunque nos hemos ido escapando por los pelos, también es verdad.

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Saliendo de Quicena, al fondo el Castillo de Montearagón

A todo eso nos plantamos en Quicena, que era justo el lugar que habíamos elegido para iniciar esta ruta que nos iba a llevar a dar la vuelta a Guara en tres etapas, montamos las  alforjas y sin mediar palabra y con una gran sonrisa de satisfacción encalamos y nos dirigimos hacía el Castillo de Montearagón a escasos dos kilómetros de Quicena para visitarlo. Cuenta la Wikipedia esto:

El castillo de Montearagón está ubicado en la cima de un monte redondo y elevado llamado Monte Aragón que dio nombre al castillo-abadía. Fue concebido como un conjunto arquitectónico fortificado, compuesto de castillo con viviendas militares intramuros y además albergó en su interior una rica Iglesia y monasterio real.

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La Sierra se nos mostraba en todo su esplendor

Paramos a admirar su belleza así como la ciudad de Huesca desde unos pocos metros de altura y enseguida iniciamos, ahora si, el camino hacía Nocito que era nuestro primer destino  a unos 50 kilómetros de distancia por una pista principal en perfectas condiciones que nos iría llevando primero por Fornillos de Apies y unos minutos más adelante por Apies. Pasado Apies pillamos una carretera asfaltada aunque sin nada de tráfico y que iba subiendo muy pausadamente, pronto nos meteríamos de lleno ya en la Sierra propiamente dicha, momento que aprovecharon Ricardo y Jordi para sacarme ventaja mientras yo me empanaba (una vez más) admirando la belleza de todo lo que me rodeaba y olvidándome de llevar una cadencia de pedaleo digna. El caso es que a nuestra derecha nos quedaba la Peña de San Miguel que junto con la Peña Aman más al este forman dos enormes mallos dignos de ser mencionados, estos albergan el Salto del Roldán.

Justo en el collado cercano paramos a ponernos los chubasqueros ya que empezaba a llover levemente y también aprovechamos para comer algo.

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Camino al Pantano de Santa María de Belsué

A partir de aquí podríamos decir que empezábamos a rodar por la Sierra de pleno, alternábamos un continuo sube y baja con sol, lluvia, viento, otra vez lluvia y así sucesivamente hasta llegar a la bajada hacía el Pantano de Santa María de Belsué. La pista, aunque en perfectas condiciones estaba absolutamente llena de piedras bastante afiladas y fruto de esto, añadido al peso de las alforjas, a algún pequeño salto que realicé y que mi rueda trasera estaba algo gastada, rajé la cubierta por varios sitios con sus consecuentes pinchazos. La verdad es que parecía que había sido rajada por un cutter en varios lugares. Aunque en principio no revestía mayor problema para llegar a Nocito ya que teníamos que salir en breve a la carretera, si que me podía llegar a dar un buen problema al día siguiente así que después de pensar mucho que hacer opté por lo que creí que era la mejor opción. Como sabréis hay una red social llamada instagram; pues resulta que hacía tiempo que charlaba vía instagram con Silvia, una chica que vive cerquita de Sabiñánigo, y abusando de su amabilidad le conté el caso y le pregunté directamente si podía traerme un neumático de 29 pulgadas a Nocito, y ante la estupefacción de mi dos amigos de aventura me contestó que por supuesto, y que estaría allá a las siete en punto. Cosa que cumplió con creces.

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Presa del embalse

Bueno, cambiada la cámara y con mucha precaución continuamos la bajada hasta el Pantano, cuya presa está en una ubicación maravillosa, vadeamos por un pequeño sendero hasta llegar a la carretera y de aquí sin mayores complicaciones y con un potente aire en contra llegamos hasta el pueblo de Nocito para alojarnos en el Albergue de La Mallata, lugar que recomiendo encarecidamente por su situación, instalaciones, relación calidad-precio, amabilidad y por supuesto, por el trato recibido por parte de sus propietarios.

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Llegada a Nocito (Ricardo empeñado en lavar su bici)

Y en esas y  mientras buscábamos un geocaché por la zona (una vez duchados y cambiados) llegaron Silvia y mi neumático;  después de las presentaciones, saludos y risas pasamos a hacer unos vinos y unas charlas junto a la chimenea del albergue, después cenamos los cuatro y llegó el momento de las despedidas con Silvia  y de que nosotros  tres nos metiéramos en el sobre ya que la etapa del día siguiente tenía pinta de ser dura.

Me acosté con la sensación de que las redes sociales SI sirven para algo.

Track de la ruta aquí

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3 Respuestas a “Sierra de Guara, tres cicloturistas en territorio comanche (Día 1)

  1. Oléeeee….. No me queda otra que hacerte la ola, pequeño gran saltamontes!!! Una crónica perfecta en la que a través del relato de hechos y sentimientos, se descubre lo grande que eres. Me tienes encandilada y te doy un millón de gracias por hacerme sentir tan inmensa y por arrancarme tantas sonrisas.
    Ahhhhh…. Y te volvería a llevar la rueda una y mil veces, allá donde estuvieras. Te mereces eso y más.
    Tengo un montón de ganas de leer la crónica de la segunda etapa. Así que no tardes mucho.
    Un abrazoooo inmenso y un besazooooo muy gordo!!!!

  2. Pingback: Sierra de Guara. Donde empiezan las aventuras. | Cultura Senderista·

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