Ted Simon, ¿Escapar o construir?

Hace ya unas semanas os hablaba del libro de Ted Simon “Los viajes de Júpiter” editado por Interfolio en 2009. Un viaje que el bueno de Ted Simon inició con 42 primaveras y que le llevó a dar la vuelta al mundo a bordo de su motocicleta a lo largo de cuatro excitantes y enriquecedores años y poco menos que se ha convertido en un icono de la literatura de viajes y del universo motero.

Este libro como ya os comenté en dicho post, me impresionó sobremanera por toda su poesía, sus metáforas, sus reflexiones y por la descripción que hizo tanto de los personajes como de los paisajes que van entrando en su vida.

Ahora acabo de leer la segunda entrega cuyo título es “Sobre ruedas”, que fue editada en Noviembre de 2010 también por Interfolio y  en ella al igual que en el primer libro he disfrutado de lo lindo leyendo a Ted.

Tan solo que esta vez no nos cuenta su viaje en el más estricto sentido cronológico sino que va dando pequeños saltos en el tiempo y en diversos lugares del planeta para deleitarnos de nuevo con su poesía viajera, aunque esta vez adentrándonos también en pequeños detalles y anécdotas de su recorrido alrededor del globo a bordo de su Triumph Tiger y además nos añade una tremenda disyuntiva (que a veces nos asalta a todos) , la de formar una familia o seguir siendo un espíritu rodador y solitario.

Ted vuelve al Suroeste de  Francia, a aquella finca en estado ruinoso que adquirió unos años antes de su partida aunque acaba marchándose con Francesca a California  para formar una familia ya que su mujer están esperando la llegada de un hijo, allí le costará sobremanera adaptarse a la rutina del día a día en su nuevo hogar. ¿Finalmente lo logrará?

Yo por mi parte me quedo con los pasajes del libro en donde Ted sufre el impacto de un plomo en el ojo mientras pescaba en la Bahía de Bengala y como recibe ya en el hospital las visitas y los cuidados de T’an, a pesar de que Ted sospecha de que ha sido él quien le roba su riñonera de piel con todos sus documentos, o su estancia en la casa de Adrienne, en la paradisíaca Kata Beach, quizás mejor los momentos que pasa de nuevo con Carol en el Himalaya.

¿Por qué para volver a casa siempre hay tiempo? ¿O no?

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