El canal del Midi en bicicleta

Las cosas como ya he comentado en otros post, suelen ocurrir por casualidad, y esta ha sido una de ellas, ya que buscando otras rutas que hacer por el país vecino, apareció la ruta del Canal del Midi para hacerla en bicicleta. Un camino que va desde Toulouse hasta el Faro de Marseillan Plage, con aproximadamente unos 240 kilómetros de longitud.

Cuando me planteé hacer el Canal, muchas dudas me asaltaron, así que en primer lugar me compré la guía escrita por Montserrat Rius (Canal del Midi) de Editorial Laertes, la verdad es que esta publicación me arrojó bastante luz a mis dudas y fue además una perfecta compañera de viaje en los cuatro días que utilice para hacer el recorrido.

¿En cuantos días se puede hacer? ¿Dónde iniciar? ¿Hasta donde llegar? ¿Dónde dormir? ¿Dónde comer? ¿Cómo llegar?

Pues la respuesta es muy sencilla… Cómo, donde y lo que prefieras.

Yo os cuento que llegué desde Barcelona a la ciudad de Carcassonne en coche, punto intermedio de la ruta y lo hice así para dejar el coche allí con algo de ropa de recambio, no llevar demasiado peso en las alforjas y aprovechar el segundo día de ruta, justo en con llegada en Carcassonne para hacer algo de turismo por la ciudad.

Pero si vas en automóvil, se puede dejar al inicio de la ruta, o al final… creo que esta última es la mejor decisión, ya que al llegar, empaquetas todo en el coche y te despreocupas de volver a coger trenes y demás.

En cuanto a los trenes, si viajas en este medio de transporte, clickando aquí, te enlaza a la página de TGV Europe, donde puedes sacar los billetes, llegándote a casa en formato papel o por billete electrónico en la propia estación (No te olvides el código) para introducir en la máquina de emitir billetes de las estaciones francesas así como la tarjeta con la que hayas hecho el pago. Sin ello difícilmente tendrás los billetes

Es la misma página de TGV Europe puedes adquirir los billetes para viajar de Agde a Toulouse, Carcassone a Toulouse, y un largo etc de combinaciones. Recuerda que para viajar de Agde a Carcassonne o a Toulouse, se ha de hacer transbordo en Narbonne.

Yo elegí los trenes Ter ya que tienen espacio para llevar las bicicletas y además es gratuito, en los otros por lo visto has de reservar con antelación y pagar 10 euros por la bicicleta. Realmente funcionan perfectamente los trenes franceses así como los horarios.

El recorrido lo dividí en cuatro días y fue así.

Día 1. Toulouse-Castelnaudary. 65 kilómetros.

Tomé el tren en Carcassonne hasta la estación de Toulouse-Matabiu, y ya desde la puerta de la estación se pilla el carril bici que te lleva al Canal.

Día 2. Castelnaudary-Carcassonne. 40 kilómetros.

Etapa con pocos kilómetros para tener la tarde libre y poder disfrutar de algo de turismo

Día 3. Carcassonne-Capestang. 84 kilómetros.

Fue la etapa más larga para compensar los pocos kilómetros del día anterior.

Día 4. Capestang-Faro de Marseillan plage  60 kilómetros.

A esta etapa si tienes que coger el tren, se le han de añadir 12 kilómetros hasta la ciudad de Agde, en Marseillan Plage hay un apeadero pero no encontré a nadie allí, ni tan siquiera una máquina para emitir billetes, así que no me arriesgué y volví por el carril bici de la Carretera Marseillan-Agde hasta la estación de Agde.

Los tracks de los cuatro días están en mi cuenta de wikiloc juntos o por separado y con waypoints de lo más interesante que había por el camino como bares, restaurantes y algún lugar pintoresco.

Pulsa aquí.

Día 1. El canal del Midi. Día 1 o como rodar en la más absoluta soledad.

Justo saliendo de la Estación de Toulouse, percibí que acababa de amanecer un día gélido, gris, casi invernal y me pilló bastante por sorpresa ya que justamente estábamos hacia un par de días en plena ola de calor en España, una de las muchas que hemos tenido este verano.

Me coloqué algo de ropa de abrigo, conecté el GPS y me lancé paralelo al canal por un carril bici rodeado de decenas de coches, al cabo de unos tres kilómetros se entra del pleno por el margen del canal, así que ya pude relajarme, soltar piernas y ponerme en modo automático de pedaleo para disfrutar de mi camino hasta el Faro de Marseillan, si todo iba bien, cuatro días después.

Primera imagen que tomé en el Canal

A pesar de ser muy pronto, el camino en sus primeros kilómetros estaba lleno de todo tipo de gente de la más diversa índole y condición realizando todo tipo de deportes, unos caminaban, otros corrían, por lo que mi primera media hora fue bastante entretenida, no así el resto del día hasta llegar a Castelnaudary, ya que no divisé un solo alma salvo un par de cicloturistas y alguna embarcación amarrada en uno de los múltiples puertos del Canal. Se notaba que el mes de Agosto había pasado.

El camino transcurre sereno paralelo al río

Los kilómetros iban cayendo sin mayor esfuerzo ya que el Canal es muy fácil de rodar, incluso hay varios caminos paralelos, pista sin asfaltada (a veces incluso asfaltada) y sendero, puedes escoger el que más te plazca según las ganas de rodar que tengas, a veces me salía del canal para ver otros paisajes, ya que quedas muy metido dentro del Canal y a duras penas ves nada, pero el viento de cara al rato me hacía desistir y volvía a ponerme bajo la protección de los centenarios árboles que escoltan el camino.

En la más absoluta soledad

A media mañana paré en alguna de las muchas esclusas a comer algo que había comprado en un pueblo cercano, aprovechando que se aproximaba una embarcación y me dispuse a contemplar como funcionaba el invento de Pierre-Paul Riquet, y la verdad es que es un método sencillo pero ingenioso. Me quedé fascinado contemplando como se iban inundando para permitir vencer a la embarcación el desnivel propio del canal.

Apróximadamente hay unas 70 esclusas en el Canal, esta es una de las primeras

Durante mi travesía me crucé con unas cuantas esclusas y siempre que podía me paraba a contemplarla, la obra de esta índole más espectacular del Canal son las 7 Esclusas de Fonséranes, que salvan un desnivel de unos 25 metros y que fueron construidas en el año 1697.

Las esclusas, los puentes y las pequeñas localidades se iban sucediendo bajo un cielo terriblemente encapotado,  aunque por suerte no llovió en absoluto, al pasar por varias pequeñas localidades no hay problema de abastecimiento de agua ni de comida, por lo que no hace falta llevar demasiado encima, tuve la suerte de encontrarlo todo abierto.

Hay embarcaciones realmente con colorido

Y así, casi sin darme cuenta, llegué al Puerto de Castelnaudary, hice las fotos de rigor y me fui directo a la Maisson de Cassoulet, justo unos metros antes de llegar pinché la rueda trasera así que me presenté allí empujando la bici. Fue divertido ver la cara de la chica que me recibió cuando me preguntó amablemente si había hecho parte del camino así. Le contesté que justo me acababa de pasar.

Puerto de Castelnaudary

Una vez en la habitación estiré, ducha, reparé el pinchazo y preparé todo el material para el día siguiente, para así poder salir a hacer algo de turismo por esta localidad de 1.500 habitantes pero que guarda unas cuantas sorpresas arquitectónicas, y no os cuento nada en cuanto a la gastronomía… El cassoulet que me metí entre pecho y espalda quitaba el hipo, así como los vinos o los quesos.

Poco después de cenar, me retiraba a dormir con ganas de comenzar la segunda etapa.

Pinchando aquí tenéis el track del primer día.

El Canal de Midi. Día 2 o como disfrutar del paisaje del Canal

Aún era de noche cuando me desperté con un hambre atroz, me vestí rápidamente y bajé a desayunar, pero cual fue mi sorpresa al ver que aún no estaba abierto el Restaurante del Hotel, así que me acerqué caminando al Canal, ya que apenas lo tenía a 100 metros.

Pude contemplar como amanecía en “Le Grand Bassin”,  a pesar de que el cielo permanecía igual que el día anterior de un gris plomizo fue toda inyección de tranquilidad y felicidad, reconozco tener la suerte de aunque vayan pasado los años, seguir emocionándome con escenas cotidianas como esta. La ciudad empezaba a cogerle al pulso al día, así que  regresé a dar cuenta de mi desayuno, y poco después me subía a la bici con el relax de tener solo cuarenta kilómetros por delante, la etapa  había decidido que sería más corta para poder hacer algo de turismo por la Citè de Carcassonne, mi destino de hoy.

Le Grand Baissin al fondo

Esclusa de Saint-Roch

Embarcación salvando desnivel gracias a Saint-Roch

El camino fluye muy sosegado a lo largo de todo el Canal

A veces me salía del Canal para avistar nuevos paisajes

La escena, al igual que el día anterior se fue repitiendo en forma de Canal, Plátanos centenarios, camino de sierga y pistas paralelas en donde se podía rodar placidamente y sin mayor esfuerzo, salvo que esta vez había algún actor más en la obra que en forma de cicloturistas se iban prodigando por los márgenes del Canal.

De vez en cuando asomaba algún tímido y perezoso rayo de Sol, cosa de aparte de que me daba algo más de calor al cuerpo, hacía que las imágenes tomadas tuvieran algo más de contraste, el cielo empezaba a mostrarse azul en algunas partes del camino.

Primeros rayos de Sol sobre el Canal

Suerte del GPS

Esta vez no me detuve en ningún pueblo, tan solo en alguna esclusa que me llamaba la atención y también para inmortalizar alguna de las numerosas embarcaciones que empezaban a surcar el canal. En poco más de dos horas llegaba a la ciudad de Carcassonne, listo para pegarme una ducha en el Hotel y dedicar todo lo que me restaba de día para visitar La Citè, un lugar que me fascinó, pero después de dos días rodando en soledad ver tanta gente me hizo agobiarme un poco, así que fui a comprar comida en un súper para el día siguiente que sería la etapa más larga del camino hasta el Faro de Marseillan Plage. La ciudad de Capestang me esperaba.

La Citè (foto encontrada por internet)

 El track del segundo día lo tenéis aquí

El canal del Midi. Día 3 o como cogerle el pulso al Canal.

Hoy de nuevo y por tercer día consecutivo me he levantado antes de que amanezca, mis ganas y mi motivación pueden más que mi sueño o cansancio.

La verdad es que me apetece mucho ver romper el alba encima de mi bici, y así lo hago… curiosamente, cuantos más kilómetros voy acumulando en mis piernas mejor me siento. Los primeros rayos de luz se filtran por los majestuosos árboles y bañan el Canal justo cuando voy dejando atrás la Cité de Carcassonne, que me observa impávida pero algo somnolienta y me despido de ella con un “¡Hasta pronto!”, el día se ha levantado sin una brizna de aire y totalmente despejado, lo que ha hecho aumentar la temperatura significadamente.

Esta esclusa me llamó enormemente la atención.

Me siento cómodo sobre la bici, así que aumento el ritmo y poco a poco voy notando como las alforjas, la bici misma y yo nos vamos fundiendo con el Canal, hasta ser un único ser… me parece estar navegando sobre el agua y no rodando por los márgenes de la obra de Paul Riquet, son momentos de felicidad inmensa, de dejar fluir mis propios pensamientos.

Imagino en esos momentos como debe ser rodar por espacios más amplios y más solitarios, mucho más alejados de la civilización, una civilización que con lentitud aunque sin descanso me va ahogando cada vez más.

Con la persona que me hizo esta foto, tuve una de las mejores conversaciones sobre la vida que he tenido nunca, era un habitante del Canal

Poco a poco me van devolviendo a la realidad los tripulantes de las  primeras embarcaciones con las que me cruzo o adelanto y que me saludan efusivamente unos, amistosamente otros, así que intento corresponderle con la mejor de mis sonrisas. Parece que hoy estamos todos algo más risueños y contentos, debe ser el calor.

El hambre empieza a hacer acta de aparición así que así que me paro justo en el Puente de Orbiel, llegando a Trèbes, como algo y me tumbo a observar las embarcaciones, a pesar de que el recorrido de hoy son unos 90 kilómetros he decidido emplear todo el día en hacerlo, pienso tomármelo con mucha calma y así lo hago.

Me documento sobre esta localidad, y me cuentan que aquí fue donde se terminó la primera fase del Canal, y que era justo aquí cuando las embarcaciones debían llegar al Mediterráneo a través del río Aude.

Después de visitar la localidad, retorno al Canal y de nuevo los patos hacen acto de presencia a decenas, voy teniendo cuidado de no atropellar a ninguno ya que no tienen ni complejos ni miedo por los demás habitantes del Canal.

Las esclusas, mis próximos proyectos, los puentes, los kilómetros y alguna que otra localidad se van sucediendo a golpe de pedal, y los paisajes se suceden a modo de girasoles y viñedos, cosa que enriquece mi alma y que agradezco encarecidamente.

Paraza

Le Somail

La redorte, Homps, Argens-Minervois, Roubia van mostrando toda su arquitectura hasta que finalmente decido pararme en Paraza, me llama la atención una cooperativa de vinos así que decido hacer una “pequeña parada técnica” para degustar los caldos de la región, y vaya si los testo. ¡Están riquísimos!, me quedo un rato en plan “Los Lunes al Sol”, más por exigencias del guión que por deseo propio, hasta que decido de nuevo poner pedales en polvorosa hacia Capestang, destino de hoy, aunque poco después llego a Le Somail, una localidad tremendamente atractiva, de todo el Canal me quedo con este pequeño pueblo, es un espacio de ensueño con un puerto increíblemente bello y multitud de ofertas gastronómicas, así que como solo me quedan 20 kilómetros para llegar a destino decido parar de nuevo a dejarme seducir por su oferta culinaria, allí coincido con una pareja de Málaga y mantenemos una animada conversación sobre bicicletas y sobre el Canal, ¡como no! Poco después nos despedimos y yo encaro mis último tramo al que llego algo más de una hora; Capestang a pesar de no ser un pueblo demasiado bonito tiene la iglesia-colegiata de San Esteban que merece la pena ser visitada, yo hice noche en el Hotel Le Relais Bleu, con una relación precio-calidad muy buena.

Llegando a Capestang

Y eso es lo que dio de si el tercer día, el Mar quedaba a escasas horas de distancia.

Tenéis el track aquí

El Canal del Midi. Día 4 o como llegar al Faro de Marseillan Plage.

Tras un copioso y elaborado desayuno, monté las alforjas en la bici y me despedí del dueño del hotel en donde había pasado la noche, un tipo afable y bastante conversador con varios desgastados tatuajes que parecían sacados de la legión extranjera. Posiblemente hubiera servido allí en su momento.

Monté sobre mi bici y salí justo a la carretera principal para dirigirme de lleno a la entrada del Canal, del que iba a ser mi último día pedaleando por estos parajes, por la tarde tenía previsto regresar a Barcelona, aunque para eso quedaba un trecho aún.

El caso es que esta parte del Canal estaba cortada debido a una inmensa tala de árboles, intenté ir por el margen izquierdo del río, pero un par de kilómetros después el camino se iba estrechando hasta desaparecer, por lo que hice de tripas corazón y regresé al pueblo, para tomar unos desvíos que indicaban donde había que tomar de nuevo el Canal… unos cuantos kilómetros más adelante, la verdad es que este pequeño retraso no me condicionaba demasiado ya que iba con tiempo de sobras, justo estaba amaneciendo y un tremendo calor en forma de bochorno comenzaba a desperezarse al margen del Canal, se notaba la proximidad del Mar Mediterráneo, nada que ver con el recibimiento gélido que tuve en Toulouse, tres días atrás.

Paré en una fuente a rellenar los bidones de agua y aceleré hasta poco después llegar a Poilhes, una ciudad con numerosos vestigios romanos  y con una buena reputación en cuanto a vinos, aunque esta vez pasé de largo ya que era demasiado temprano para ponerme a degustar vinos, y además, estarían cerradas las bodegas.

Poco después se abría ante mí el Túnel de Malpas, la palabra es impresionante, insólita, inédita… Malpas significa en occitano “paso complicado”, tiene una longitud de 173 metros, 6 de altura y 8,5 metros de ancho. Y lo que es más importante para nosotros, ¡No cabe la bici! Hay que tirar hacía arriba por la pista semi-asfaltada y volver a bajar para recobrar el Canal, aunque yo lo que hice fue desviarme a la izquierda y subir un par de kilómetros para visitar la ciudad pre-romana de Oppidum de Ensérune que fue construida en el Siglo VI A.C. y está encima de un promontorio, por lo que se puede disfrutar de unas buenas vistas. Al llegar me encontré con unos abuelotes que estaban también de visita así que les pedí que me hicieran unas fotos y ellos asintieron entre risas y preguntas a hacérmelas.

Arriba del Túnel de Malpas

El Canal en todo su esplendor

Poco después bajaba flechado a coger de nuevo el Canal y dirigirme a Colombiers, y de allí y siguiendo el Canal (como no) arribé a Las Esclusas de Fonséranes; de las 10 esclusas que en un principio construyeron, solo están en funcionamiento 7. Esta construcción data del año 1.697 y el paso de las embarcaciones es todo un espectáculo, así que decidí pararme un rato a tomar unas fotos y a charlar un rato con las personas que habían por allí. Hacía un bochorno tremendo, así que me hidraté bien y tiré millas hacia lo que es la parte menos bonita del Canal, justo al llegar a la ciudad de Beziers dejas el Canal para cruzar esta localidad y retomarlo unos kilómetros más adelante, en donde se van sucediendo antiguas fábricas, polígonos y zonas más o menos dejadas, más tarde encuentras haciendas donde pacen toros o caballos, sin duda el paisaje cambia radicalmente aunque por fortuna recobras el Canal aunque sea por asfalto, lo que hace estos últimos kilómetros bastante aburridos.

Esclusas de Fonserannes

Embarcaciones esperando en las Esclusas de Fonserannes

El rodar solo tantos días es lo que tiene…

Llegando a Beziers

Al llegar a Agde, y a pesar de ser una bonita ciudad, de nuevo el camino que a nosotros nos interesa se pierde a causa de la intersección con el Río Herault y se ha de rodar por dentro de la ciudad, callejeamos hasta dar con el puente, lo cruzamos y de nuevo nos metemos por la ribera del Canal, esta vez discurrimos por pistas menos buenas aunque igualmente ciclables 100%, la pista se va cerrando unos kilómetros después hasta convertirse en un sendero rodeado de vegetación, pero aún así no hay ningún problema para dirigir la bici hacia el Faro en estos últimos 10 últimos kilómetros que van de Agde al Faro, me detuve justamente en el espigón a escaso metros del Faro de Marseillan Plage para contemplarlo y me pareció precioso en esos momentos. Saqué las fotos de rigor, comí algo y me dispuse a regresar al Apeadero de Marseillan Plage, pero no había nadie en dicho apeadero, ni una taquilla, ni máquina para emitir billetes, así que regresé sobre mis pasos hasta coger el carril-bici que une Marseillan con Agde, y en una media hora estaba comiendo una pizza y bebiéndome una cerveza a los pies del Canal en la ciudad de Agde. Un buen homenaje para un mejor ruta.

El momento culminante de la ruta, el Faro me esperaba impasible.

Podeís descargar el track del cuarto día aquí

Podeís descargar el track del retorno al apeadero de Marseillan y a la estación de Agde

por carril-bici aquí
Podeís descargaros la ruta completa desde Toulouse hasta Marseillan Plage aquí

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6 Respuestas a “El canal del Midi en bicicleta

  1. Buenas tardes,
    Mi marido y yo estamos pensando en hacer esta ruta, aunque posiblemente lo dividamos en algún día más porque lo de los 90 kms… no me veo yo sobreviviendo a ese dia. Es impresionante el viaje en si, y más en bici disfrutando de la sensación que uno siente al disfrutar la vida desde unos pedales.
    Nos gustaría que nos informaras de los hoteles donde dormiste y saber donde podemos guardar las bicis. Es la primera vez que nos lanzamos a una aventura de este calibre, y nos parece una experiencia deliciosa, pero estamos muy perdidos en cuanto a los hoteles.
    Normalmente hacemos rutas circulares de un dia cerca de nuestra localidad o lugar de vacaciones. Gracias por este compartir este viaje. Serás nuestra guia de cabecera.
    Un saludo

  2. Buenas tardes,
    He leido tu blog y me ha gustado mucho. Tengo en mente hacer el Canal du Midí este verano y te agradeceria que facilitaras información sobre hoteles y donde guardar la bici (como comentaba otra seguidora anterior).
    Yo suelo hacer rutas de un día y cuando me voy de alforjas me alojo en albergues, asi que en este caso agradeceria mucho tu información.
    Tambien comentarte una duda: seria muy descabellado hacer la ruta en 3 etapas? La verdad es que tu distribución me ha parecido perfecta pero yo aún no se si dispondré del tiempo suficiente.
    Un saludo y muchas gracias.

    • Hola Iñaki,

      Aquí abajo te pongo las etapa tal y como quedaron en 4 días. Las bicicletas las guardan en cualquier hotel, yo de hecho jamás he tenido ningún problema en lugar alguno con la bici.
      El camino es llano con ligera bajada y los kilómetros pasan muy deprisa así que no deberías tener ningún problema en hacerlo en 3 etapas, yo me lo planteé pero lo desestime finalmente por que no tenía prisa y así podía disfrutar algo más de este lugar.

      Primera Etapa.
      Toulouse – Castelnaudary (65 kilómetros)
      Dormí en La Maison du Cassoulet, en un pequeño Hostal con restaurant muy apropiado y muy ajustado de precio. He dormido dos veces allí y la verdad es que es muy tranquilo (Cosa que valoro mucho). Para cenar el plato típico de la zona es el Cassoulet y allí lo hacen muy bien. Es algo pesado pero como se cena pronto luego se puede dar un paseo por Le Gran Bassin, el lago que está muy cerca del Canal y que tiene un paseo estupendo para caminar. Guardo muy buenas anécdotas con el personal del Hostal intentando todos aprender castellano. (Lo podéis reservar por Booking)

      Las bicicletas os las guardan en un cuarto abajo del Restaurant.

      Segunda Etapa.
      Castelnaudary – Carcassone (40 kilómetros)
      Es la etapa más corta, un pequeño paseo hasta Carcassone, lo hice así para visitar por la tarde la Cité… ¡simplemente espectacular! El Hotel elegido fue el Bristol, justo a pie de canal. No es el que tiene mejor puntuación en Booking, pero a mí me pareció genial en cuanto a precio, instalaciones y trato.

      Para cenar como es una gran ciudad no tendréis ningún tipo de problemas.

      El desayuno empieza muy pronto en el Hotel, cosa a tener en cuenta si sois madrugadores y queréis salir temprano, yo lo hice al amanecer y fue un momento mágico.

      Las bicicletas las guardan en el garaje del Hotel, en un rincón bien escondido aunque nadie entra allí si no es con personal del Hotel.
      Tercera Etapa.
      Carcassone – Le Somail (60 kilómetros)
      Una etapa preciosa. Yo paré a comer en Le Somail y quedé maravillado con esta localidad. Aunque no he dormido creo que es una decisión acertada el siguiente Hotel.
      http://www.canalmidi.com/bernabeu.htm

      Mantuve varios correos con ellos para reservar el verano pasado pero al final no puede hacer el viaje por una lesión muscular.

      Su E-Mail es este…

      bernabeu.pierrette@orange.fr

      Os pedirán una pequeña paga y señal por reservar y me comentaron por Mail que guardaban las bicis sin ningún problema en lugar seguro.

      Cuarta etapa.

      Le Somail – Agde (69 kilómetros)

      Etapa muy tranquila donde podréis ver El Túnel de Malpás o la ciudad pre-romana de Oppidum de Ensérune que fue construida en el Siglo VI A.C. Para ello deberéis subir un kilómetro y medio por una carretera justo encima del Túnel de Malpás, también podréis ver las siete esclusas de Fonserannes para poco a poco iros diluyendo en ciudades y algún polígono, aunque siempre por el camino del Canal.

      No he dormido en Agde nunca, pero es una ciudad grande así que tendréis muchas posibilidades de alojamiento si queréis dormir allí.

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