El Canal del Midi. Día 4 o como llegar al Faro de Marseillan Plage.

Tras un copioso y elaborado desayuno, monté las alforjas en la bici y me despedí del dueño del hotel en donde había pasado la noche, un tipo afable y bastante conversador con varios desgastados tatuajes que parecían sacados de la legión extranjera. Posiblemente hubiera servido allí en su momento.

Monté sobre mi bici y salí justo a la carretera principal para dirigirme de lleno a la entrada del Canal, del que iba a ser mi último día pedaleando por estos parajes, por la tarde tenía previsto regresar a Barcelona, aunque para eso quedaba un trecho aún.

El caso es que esta parte del Canal estaba cortada debido a una inmensa tala de árboles, intenté ir por el margen izquierdo del río, pero un par de kilómetros después el camino se iba estrechando hasta desaparecer, por lo que hice de tripas corazón y regresé al pueblo, para tomar unos desvíos que indicaban donde había que tomar de nuevo el Canal… unos cuantos kilómetros más adelante, la verdad es que este pequeño retraso no me condicionaba demasiado ya que iba con tiempo de sobras, justo estaba amaneciendo y un tremendo calor en forma de bochorno comenzaba a desperezarse al margen del Canal, se notaba la proximidad del Mar Mediterráneo, nada que ver con el recibimiento gélido que tuve en Toulouse, tres días atrás.

Paré en una fuente a rellenar los bidones de agua y aceleré hasta poco después llegar a Poilhes, una ciudad con numerosos vestigios romanos  y con una buena reputación en cuanto a vinos, aunque esta vez pasé de largo ya que era demasiado temprano para ponerme a degustar vinos, y además, estarían cerradas las bodegas.

Poco después se abría ante mí el Túnel de Malpas, la palabra es impresionante, insólita, inédita… Malpas significa en occitano “paso complicado”, tiene una longitud de 173 metros, 6 de altura y 8,5 metros de ancho. Y lo que es más importante para nosotros, ¡No cabe la bici! Hay que tirar hacía arriba por la pista semi-asfaltada y volver a bajar para recobrar el Canal, aunque yo lo que hice fue desviarme a la izquierda y subir un par de kilómetros para visitar la ciudad pre-romana de Oppidum de Ensérune que fue construida en el Siglo VI A.C. y está encima de un promontorio, por lo que se puede disfrutar de unas buenas vistas. Al llegar me encontré con unos abuelotes que estaban también de visita así que les pedí que me hicieran unas fotos y ellos asintieron entre risas y preguntas a hacérmelas.

Arriba del Túnel de Malpas

El Canal en todo su esplendor

Poco después bajaba flechado a coger de nuevo el Canal y dirigirme a Colombiers, y de allí y siguiendo el Canal (como no) arribé a Las Esclusas de Fonséranes; de las 10 esclusas que en un principio construyeron, solo están en funcionamiento 7. Esta construcción data del año 1.697 y el paso de las embarcaciones es todo un espectáculo, así que decidí pararme un rato a tomar unas fotos y a charlar un rato con las personas que habían por allí. Hacía un bochorno tremendo, así que me hidraté bien y tiré millas hacia lo que es la parte menos bonita del Canal, justo al llegar a la ciudad de Beziers dejas el Canal para cruzar esta localidad y retomarlo unos kilómetros más adelante, en donde se van sucediendo antiguas fábricas, polígonos y zonas más o menos dejadas, más tarde encuentras haciendas donde pacen toros o caballos, sin duda el paisaje cambia radicalmente aunque por fortuna recobras el Canal aunque sea por asfalto, lo que hace estos últimos kilómetros bastante aburridos.

Esclusas de Fonserannes

Embarcaciones esperando en las Esclusas de Fonserannes

El rodar solo tantos días es lo que tiene…

Llegando a Beziers

Al llegar a Agde, y a pesar de ser una bonita ciudad, de nuevo el camino que a nosotros nos interesa se pierde a causa de la intersección con el Río Herault y se ha de rodar por dentro de la ciudad, callejeamos hasta dar con el puente, lo cruzamos y de nuevo nos metemos por la ribera del Canal, esta vez discurrimos por pistas menos buenas aunque igualmente ciclables 100%, la pista se va cerrando unos kilómetros después hasta convertirse en un sendero rodeado de vegetación, pero aún así no hay ningún problema para dirigir la bici hacia el Faro en estos últimos 10 últimos kilómetros que van de Agde al Faro, me detuve justamente en el espigón a escaso metros del Faro de Marseillan Plage para contemplarlo y me pareció precioso en esos momentos. Saqué las fotos de rigor, comí algo y me dispuse a regresar al Apeadero de Marseillan Plage, pero no había nadie en dicho apeadero, ni una taquilla, ni máquina para emitir billetes, así que regresé sobre mis pasos hasta coger el carril-bici que une Marseillan con Agde, y en una media hora estaba comiendo una pizza y bebiéndome una cerveza a los pies del Canal en la ciudad de Agde. Un buen homenaje para un mejor ruta.

El momento culminante de la ruta, el Faro me esperaba impasible.

Podeís descargar el track del cuarto día aquí

Podeís descargar el track del retorno al apeadero de Marseillan y a la estación de Agde

por carril-bici aquí
Podeís descargaros la ruta completa desde Toulouse hasta Marseillan Plage aquí

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s