El Canal de Midi. Día 2 o como disfrutar del paisaje del Canal

Aún era de noche cuando me desperté con un hambre atroz, me vestí rápidamente y bajé a desayunar, pero cual fue mi sorpresa al ver que aún no estaba abierto el Restaurante del Hotel, así que me acerqué caminando al Canal, ya que apenas lo tenía a 100 metros.

Pude contemplar como amanecía en “Le Grand Bassin”,  a pesar de que el cielo permanecía igual que el día anterior de un gris plomizo fue toda inyección de tranquilidad y felicidad, reconozco tener la suerte de aunque vayan pasado los años, seguir emocionándome con escenas cotidianas como esta. La ciudad empezaba a cogerle al pulso al día, así que  regresé a dar cuenta de mi desayuno, y poco después me subía a la bici con el relax de tener solo cuarenta kilómetros por delante, la etapa  había decidido que sería más corta para poder hacer algo de turismo por la Citè de Carcassonne, mi destino de hoy.

Le Grand Baissin al fondo

Esclusa de Saint-Roch

Embarcación salvando desnivel gracias a Saint-Roch

El camino fluye muy sosegado a lo largo de todo el Canal

A veces me salía del Canal para avistar nuevos paisajes

La escena, al igual que el día anterior se fue repitiendo en forma de Canal, Plátanos centenarios, camino de sierga y pistas paralelas en donde se podía rodar placidamente y sin mayor esfuerzo, salvo que esta vez había algún actor más en la obra que en forma de cicloturistas se iban prodigando por los márgenes del Canal.

De vez en cuando asomaba algún tímido y perezoso rayo de Sol, cosa de aparte de que me daba algo más de calor al cuerpo, hacía que las imágenes tomadas tuvieran algo más de contraste, el cielo empezaba a mostrarse azul en algunas partes del camino.

Primeros rayos de Sol sobre el Canal

Suerte del GPS

Esta vez no me detuve en ningún pueblo, tan solo en alguna esclusa que me llamaba la atención y también para inmortalizar alguna de las numerosas embarcaciones que empezaban a surcar el canal. En poco más de dos horas llegaba a la ciudad de Carcassonne, listo para pegarme una ducha en el Hotel y dedicar todo lo que me restaba de día para visitar La Citè, un lugar que me fascinó, pero después de dos días rodando en soledad ver tanta gente me hizo agobiarme un poco, así que fui a comprar comida en un súper para el día siguiente que sería la etapa más larga del camino hasta el Faro de Marseillan Plage. La ciudad de Capestang me esperaba.

La Citè (foto encontrada por internet)

 El track del segundo día lo tenéis aquí

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