L’ Albera, larga noche de invierno

Hacía bastante tiempo que no salía un par de días a practicar senderismo, mi trabajo últimamente no me lo había permitido, creo que la última vez fue hace una año o así, cuando hice el camino de Queralbs-Refugio Coma de la vaca-Nuria-Queralbs.

Pero allí estaba yo esperando a Jordi y a Jose, los que iban a ser mis compañeros de travesía, esta vez por L’ Albera, unos paisajes maravillosos de la costa catalana.

Salimos bien de mañana hasta La Jonquera, desayunamos en esta ciudad fronteriza y tomamos camino a Cantallops, allí seguimos con el coche por una pista y llegamos al punto de inicio.

Llovía fuertemente y sin cesar, de hecho las previsiones metereológicas no auguraban buen tiempo en unos días, pero eso no impidió que empezáramos a subir, intercalando pistas y senderos hacía el refugio del Forn de Calç.

CAMINO AL REFUGIO DE LA TANYAREDA

Camino al refugio de Tanyareda

Al cabo de un par de horas, llegamos, tomamos un pequeño tentempié y volvimos a remontar, esta vez por una sinuosa pista que poco a poco y en otra hora y media, nos dejó arriba de la cresta a mediodía, allí empezamos a notar bastante frío,  el estar mojados no ayudaba en nada y para colmo, empezamos a pisar algo de nieve, ya que justo empezaba a nevar y se giró una potente ventisca, la temperatura era de unos 4º C, pero con el viento, estaríamos a unos -10 ºC, por lo que se nos hacía imperioso, encontrar el refugio, para colmo, una espesa niebla se nos echó encima, y la verdad es que suerte de los GPS que llevábamos, por que nos desorientamos durante unos cuantos minutos, aunque rápidamente encontramos las marcas del GR. 10 y lo seguimos hasta llegar al refugio, cuatro horas y media después de haber salido del punto de inicio.

Refugio de Tanyareda

Solo llegar, hicimos un buen fuego, nos quitamos la ropa húmeda, nos calentamos y nos pusimos ropa seca, ya que estábamos muertos de frío, la verdad que a pesar de haber toreado en muchas plazas, la última hora se nos hizo bastante larga.

¡Y claro está! Hicimos un buen acopio de viandas regado de un buen vino, como debe ser.

Reponiendo fuerzas

Poco a poco y bromeando sobre la pequeña aventurilla de vernos perdidos por un instante, nos fue venciendo el cansancio hasta quedarnos dormidos.

De  buena mañana nos levantamos, desayunamos e hicimos las mochilas, y nos pusimos en marcha, el tiempo tampoco pintaba bien, pero conforme fuimos bajando, la niebla y el viento desaparecieron, e incluso pudimos llegar a ver en la lejanía el Golfo de Rosas y el Cabo de Creus.

El camino de regreso era un sendero precioso entre hayedos centenarios, muy agradable a la vista y en general a todos los sentidos.

Fageda

La bajada, no tiene mayor historia, tan solo que por fin me había calzado las botas unos cuantos meses después, cosa que me hizo muy feliz, una gran ruta en una inmejorable compañía.

Esta ruta os la podéis descargar para el GPS en el siguiente link:

http://es.wikiloc.com

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